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Che Guevara: “El eslabón más alto que puede alcanzar la especie humana es ser revolucionario”

Pedro Cervantes / @thachiskin

Ernesto Guevara de la Serna, alias «El Che», nació en el mundo, fue un internacionalista que sin aferrarse a una nación, luchó en cada región del mundo donde hubiera un pueblo explotado, a lado de diferentes hermanos de clase.

Hizo un largo viaje por toda Nuestra América, donde pudo vivir en carne propia las contradicciones internas de cada país, la miseria, la pobreza y las enfermedades que sólo matan a los que menos tienen.

Vivió el proceso del golpe de Estado en Guatemala de 1954, en el que Estados Unidos derrocó a Jacobo Arbenz, por el hecho de implantar una reforma agraria. Ahí se dio cuenta que “para ser médico revolucionario o para ser revolucionario, lo primero que hay que tener es revolución”.

De ahí llegó a México, donde trabajó de fotógrafo y donde por medio de Raúl Castro (actual presidente de Cuba), conoció a Fidel Castro, con quienes sembró una amistad que duraría hasta la muerte de Guevara tras estar preso con ambos en el “palacio negro” de Lecumberri.

Fidel, invitó al “Che” a unirse al movimiento guerrillero para liberar al pueblo cubano, Ernesto aceptó inmediatamente y en 1956 escribió su canto a Fidel, el cual reza, “Vámonos ardiente profeta de la aurora por recónditos senderos inalámbricos a liberar el verde caimán que tanto amas”.

En una expedición de 82 hombres, se embarcaron en el puerto de Tuxpan, Veracruz, hacia la isla caribeña de Cuba, en el barco llamado Granma. Este grupo de hombres, junto a campesinos y trabajadores, el 1 de enero de 1959 serán los que liberen Cuba, de la dictadura de Fulgencio Bautista.

Guevara, rápidamente sobresalió de entre los guerrilleros por su astucia, inteligencia y mando militar, lo que hizo que se convirtiera en Comandante, junto a su amigo Camilo Cienfuegos con quien tomaron la ciudad de Santa Clara, punto clave para que caiga La Habana.

Durante el tiempo que estuvo en el gobierno de la revolución cubana, “El Che” fungía como ministro de economía, como presidente del banco cubano, como campesino de los cañaverales y como un trabajador de obra.

Pero todo esto no lo llenaba, por lo que decide despedirse de sus hermanos cubanos e ir a luchar a otras latitudes. De ahí, de su carta de despedida surgió su más conocida frase: “Hasta la victoria siempre”.

En 1964 llegó a Dar es Salaam en Tanzania, bajo el seudónimo de Ramón Benítez y junto con otros cubanos apoyaría al Comité Nacional de Liberación del Congo.

Ahí, Guevara escribió “esta es la historia de un fracaso”, pues la lengua, la cultura, y tantas cosas, diferenciaban a los pueblos americanos de los africanos, pero los unía, un mismo enemigo, el imperialismo colonialista.

Tras emprender su retirada del Congo, llegó a la ciudad de Praga, donde junto con Fidel, deciden instaurar un foco guerrillero en Bolivia, pues se encuentra en el corazón de Sudamérica.

Bolivia se encontraba en una dictadura bajo el mandato de René Barrientos. El grupo que pretendió liberar al pueblo boliviano estaba conformados por bolivianos, peruanos y argentinos, un total de 47 personas, bajo el nombre del Ejército de Liberación Nacional de Bolivia.

El 8 de octubre de hace 48 años, Ernesto Guevara de la Serna fue capturado vivo y trasladado a La Higuera. Un día después, el 9 de octubre de 1967, el gobierno de Bolivia anunció al mundo la muerte de Guevara.

El soldado que disparó, temblaba, sudaba frío, no podía creer lo que haría, Guevara le dijo “¡Póngase sereno y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!”.

9 octubre, 2015
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