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Estuvimos 3 horas en silencio y con la luz apagada: sobreviviente moreliana de los ataques en París

Redacción / @Michoacan3_0

Morelia, Michoacán.-Natalia Arroyo, hija del empresario Juan Pablo Arroyo, director general de Solares y de Grupo Caasa, fue una de las sobrevivientes de los ataques del Estado Islámico que perpetraron en la Sala de Conciertos de Bataclan.

Según publicó Juan Pablo Arroyo en su Facebook, vivió el momento más desesperante de su vida, luego de que se dio cuenta de que su hija se encontraba en uno de los lugares donde fueron los ataques, «Mi hija huyó y logró salvarse pero muchos chicos de su edad no lo lograron».

«En su honor comparto esta conversación que tuve esta mañana con mi hija, cuando ya más tranquila, me platicó lo sucedido desde su perspectiva», compartió el empresario, tras señalar que el atentado ocurrido en aquel país es un acto inhumano, desgarrador, que denigra nuestra condición como supuestos «seres pensantes». 

A continuación el relato de Natalia de lo ocurrido en el Bataclan:

«Estábamos en un palco, no en el ruedo y después de 4 canciones, empezaron los balazos en el ruedo, al principio nadie sabía lo que pasaba, pensamos que era un problema de sonido y las bocinas estaban explotando, pero cuando vimos a los integrantes de la banda salir corriendo del escenario al ver lo que pasaba en el ruedo nos asustamos y vimos muchos muertos abajo y seguían los disparos.

El palco de arriba se vació, muchos bajaron al ruedo y otros, los que sobrevivimos, nos arrastramos pecho tierra hacia un pequeño cuarto que daba hacia el techo, no había escaleras, solo un hoyo. Varios hombres ayudaban a subir a las personas, cerramos la puerta y dejamos a unas 4 personas detrás porque uno de los terroristas venía hacia acá y uno de los hombres que ayudaba a subir a la gente tomó un extintor para golpearlo si entraba por la puerta, solo veíamos cómo movía la manija. No entendimos porqué no disparó por la puerta.

Cuando estaba arrastrándome pecho tierra detrás de los asientos de las gradas del palco aún tenía mi bolsa y me di cuenta de que era absurdo cargarla así que solo saqué mi cartera y me arrastré lo más rápido que pude y luego corrí hacia la puerta. Le rogué a las personas que me subieran cuando dejé de ayudar yo a empujar gente hacia arriba y ya que me ayudaron a subir me aventaron y me pegué en la cabeza. Me ayudó un chico a pararme y me dijo que corriera por todo el techo hasta la ventana de la casa del vecino. Entré al cuarto agradeciendo a las personas, era como una sala grande con varias ventanas y éramos 50 personas.

No sé si los que nos ayudaron a subir sobrevivieron pero cuando la mayoría estuvimos en la casa, cerraron la puerta y apagaron las luces pues los balazos de la metralleta y las granadas se escuchaban cerca y fuerte.

En ese entonces ya había gente llamando a la policía y a la brigada anti terrorista, dando nuestra dirección.
Durante esas tres horas estuvimos en silencio, con la luz apagada, 50 personas acostadas en el piso tratando de no hacer mucha luz con el celular pues se veían todo por las tres ventanas que daban al techo del Bataclan.

Esperamos durante tres horas a la policía, escuchábamos los balazos y explosiones. Todos estábamos asustados.

La peor parte fue cuando vi a todos los muertos abajo y me tiré pecho tierra, saqué mi celular y pensé en mandarles un mensaje para despedirme, pero luego vi que la gente estaba arrastrándose hacia un cuarto y los seguí. Esa fue la peor parte, al arrastrarme por detrás, me quedé sola por un momento y solo podía escuchar los balazos fuertísimos y el olor a pólvora, no podía creer lo que estaba pasando».

16 noviembre, 2015
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