Derechos Humanos


“La Ticha”, primer mujer trans de Morelia: una historia de lucha y disidencia sexual

Hortencia Orozco, conocida entre sus amistades como “La Ticha”, sobrevivió a la discriminación, a las agresiones de la sociedad moralista de los años 70 y hasta a la epidemia por el VIH-SIDA una década después. Sobre su cuerpo, pesan 60 años de edad y un sinfín de historias, pero también la valentía de ser la primera mujer trans de la ciudad de Morelia, y muy probablemente, de Michoacán.

“La Ticha” nació biológicamente como un hombre en 1964. Pasó su infancia viviendo en vecindades del Centro Histórico bajo el cuidado de una tía que la cobijó como a una hija propia. A muy temprana edad, descubrió que no coincidía con la identidad masculina, por lo que a sus 10 años empezó a explorar su femineidad, pese a que en la vía pública recibía toda clase de insultos, golpes y ataques, como cuando le lanzaron huevos y bolsas con orines y excremento, recuerda.

A los 14 años, trabajando en los quehaceres de una vivienda, su “patrona” la invitó a trabajar como “fichera” en un centro nocturno ubicado en la extinta “Zona de Tolerancia”, donde ahora se ubica el cruce de la Avenida Quinceo y el libramiento. Ahí comenzó un recorrido de más de 40 años como trabajadora de centros nocturnos y sexoservidora en establecimientos de Morelia, La Piedad, Tamaulipas, Veracruz y hasta Texas.

Fueron años gloriosos para “La Ticha” pero también, hubo momentos amargos. Cuenta que, una noche de 1984, por un decreto del entonces gobernador de Michoacán, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, elementos policiales irrumpieron de forma violenta en la “zona de tolerancia” para detener a las mujeres trabajadoras y clausurar bares y cantinas.

Al día siguiente, la revista “Alarma” informaba que “la policía atrapó a mujercitos”, con un saldo final de “73 travestistas y homosexuales a la cárcel”.

Esta fue una de las tantas veces que Hortencia fue detenida por ejercer el servicio sexual: “Fueron como unas mil veces, salía a trabajar y volvía a caer (a barandillas). Nos agarraban y nos subían a `las perreras´, que eran unas combis que se abrían por atrás, nos aventaban y no nos insultaban tanto porque no sabían que éramos hombres, ya hasta que nos pasaban con el doctor.

Nos decían que era un delito cambiarse el nombre a mujer, y nos dijeron que si nos volvían a ver ahí ya nos iban a consignar (encarcelar). Había un licenciado de apellido Rosas, nos mandaba revisar hasta el ano, jamás he entendido por qué”; en otra ocasión, junto a su entrañable amiga “La coqueta”, cuenta que fueron violadas por elementos policiales sin que hubiera un castigo para ellos.

Al darse cuenta de que Hortencia tenía órganos sexuales masculinos, era tratada de manera violenta, “yo les decía, cuando traiga pantalones, tráteme como a un hombre, pero ahorita traigo falda, y quiero que me trate como a una mujer”.

En los inicios de su transición hacia el género femenino, usó rellenos en el busto y caderas, después recurrió a tratamientos anticonceptivos hormonales que se aplicaban entre sí, junto a “La coqueta”, para finalmente, someterse a varias cirugías estéticas que la hicieron lucir como una vedette exuberante.

“Yo nunca me sentí como un gay, siempre me he sentido como una mujer”, confiesa“La Ticha”.

Como sexoservidora y mujer trans, Hortencia no solo estuvo expuesta a los peligros de la noche, la transfobia y la violencia machista. En los 80, la pandemia del VIH-SIDA cobró la vida de muchas de sus compañeras de oficio y amigas cercanas, algo que la marcó y la hizo reflexionar sobre la importancia de la prevención.

“Cuando salió el VIH empecé a usar preservativos, pero muchos no querían, decían que era puro cuento. Entonces tenía que hablar con los clientes y decirles que era para su bien y mi bien, renegaba con los clientes que no se querían poner el condón y mejor les regresaba su dinero”, cuenta Hortencia, quien recuerda con cariño a Rosa, amiga que murió tras la infección por el virus y a la que acompañó en el hospital hasta sus últimos días.

Hoy, gracias a los tratamientos médicos gratuitos un diagnóstico de VIH ya no es una sentencia de muerte, pero “La Ticha” no quita el dedo del renglón y ofrece talleres a mujeres, madres de familia y sexoservidoras sobre prevención de infecciones de transmisión sexual, a través de la asociación “Monarcas Libertad A. C.”, de la que es cofundadora.

Este sábado, gracias a su activismo y su historia de vida como primera mujer trans de Morelia, Hortencia Orozco será coronada como la reina del Pride Michoacán 2024.

“Toda la lucha que hicimos valió la pena para todos y todas. Fue difícil pero lo logramos, luego de tanto andar peleando y estar en pie, ahora veo las cosas diferentes”, dice orgullosa “La Ticha”, quien celebra, las nuevas generaciones puedan expresar su identidad y/o preferencia sexual con mayor libertad, una libertad que hoy es un derecho, pero que en su juventud le costó sudor y lágrimas.

20 junio, 2024
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