Barcelona – Durante la cumbre de fuerzas progresistas celebrada en Barcelona, la crisis venezolana emergió como uno de los temas centrales. Los mandatarios de Brasil, España y Colombia coincidieron en un mensaje clave: el destino de Venezuela debe ser decidido exclusivamente por sus ciudadanos, rechazando cualquier forma de injerencia extranjera.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, anfitrión del encuentro, afirmó que “el futuro de Venezuela debe construirse democráticamente, sin interferencias foráneas”. Reveló además que había extendido una invitación a la líder opositora María Corina Machado para reunirse en La Moncloa, pero que ella finalmente declinó el encuentro. “Las puertas del Palacio de la Moncloa están abiertas a la oposición democrática venezolana”, subrayó.
Por su parte, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, declaró: “Ya tengo bastantes preocupaciones en Brasil como para ocuparme de Venezuela. Son los venezolanos quienes deben decidir su propio destino. Si la presidenta (Delcy Rodríguez), legítimamente en el cargo, decide convocar o no elecciones, es un asunto que compete a ella, a su partido y al pueblo venezolano. Pero debe hacerse sin interferencias externas”.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, aportó una visión crítica: “La derecha venezolana no es democrática, y por eso existe un temor profundo en el pueblo: el regreso de Corina”. Insistió en su propuesta de un gobierno de concertación que convoque elecciones, aunque no de forma inmediata, sino en un plazo de dos años para garantizar condiciones mínimas de estabilidad. “Unos comicios bajo sanciones no son libres, son extorsión”, sentenció.