Educación


Medardo Serna deja la UM en un escenario crítico financieramente y con una comunidad dividida

Una serie de pendientes, más allá de dejar un acuerdo incierto que no garantiza la estabilidad presupuestaria de la Universidad Michoacana para los próximos años, dejará el rector Medardo Serna González, quien delegará el cargo el próximo 8 de enero a un sucesor que de nueva cuenta no será electo por la comunidad y cuyo perfil, al parecer, obedece más a criterios políticos y no académicos o de suficiencia para conducir los destinos de la histórica institución.

Señalado por algunos referentes universitarios de generar la desunión de los nicolaitas, con señalamientos sobre la falta de transparencia y rendición de cuentas en su gestión, Serna González ha repetido más de una vez que la situación que vive la Universidad Michoacana obedece a una “crisis estructural” que viene de administraciones anteriores, al igual que pondera avances institucionales que, bajo su óptica, lo resguardarán en la historia institucional como un funcionario notable, al grado de que deja su imagen plasmada en un mural en la escalinata central de la Escuela Preparatoria Pascual Ortiz Rubio, inaugurado este año.

Para el Frente en Defensa de la Universidad Pública(FDUP), “Medardo Serna entregará una universidad en crisis, sin proyecto académico y desgastada en sus relaciones con los diversos sectores de la sociedad y con el gobierno estatal”, entre los que cita más allá del deterioro financiero, “sus múltiples conflictos con el sector estudiantil y con los dos sindicatos mayoritarios de la universidad. El rector saliente incumplió sus compromisos con los universitarios -como el de realizar la reforma integral de la institución, firmado con el SPUM en marzo de 2016- y pactó con la LXXIII Legislatura del Congreso local realizar a espaldas de los trabajadores una radical modificación del régimen de jubilaciones y pensiones establecido en el artículo 29 de la Ley Orgánica de la Universidad Michoacana y pactado en los contratos colectivos de trabajo”, al igual que destaca la expulsión de nueve moradores de albergues estudiantiles.

Con el ahora pomposo nombre impuesto por los diputados que le recortaron el presupuesto y generaron un déficit superior a los mil millones de pesos anuales, la Centenaria y Benemérita Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo enfrenta el reto en principio de su estabilidad financiera. En el año 2015, esta situación se profundizó y fue necesario que Serna González acudiera ante el Congreso a negociar recursos extraordinarios para poder poner a salvo los compromisos contractuales con sindicalizados y personal asalariado en la institución.

A cambio de ello, Serna habría accedido a que se impusiera una reforma a la Casa de Hidalgo, la que incluía reformar el Régimen de Jubilaciones y Pensiones, implementar una reingeniería administrativa tendiente a la racionalidad en el ejercicio financiero y en la que se contemplaba la contención hacia el gasto derivado a las cacas del estudiante que mantiene la UM, 35 en total.

De acuerdo con el FDUP, la oposición de los sindicatos de Profesores y Único de Empleados (SPUM y SUEUM, respectivamente) a reformar “conquistas laborales” como el Régimen de Jubilaciones y Pensiones, contuvo en una primera instancia el propósito de los diputados integrantes de la LXXIII Legislatura local, aunque en el año 2016, ante la presentación de nueva cuenta de la crisis en las finanzas universitarias, Serna González intentó llevar a cabo la misma y buscó el consenso mediante la realización de foros al respecto, los cuales fueron saboteados por los gremios y aunque la Rectoría arribó a una propuesta, la misma no fue considerada. En ese año el deterioro en las finanzas fue resarcido por la intervención todavía del gobierno estatal, quien suministraba además de su porcentaje establecido recursos extraordinarios a fin de año para la UM.

En el año 2017, la presión hacia la Casa de Hidalgo vino directamente del mismo gobernador Silvano Aureoles Conejo, quien aludió a terminar presuntos privilegios y que la autoridad universitaria realizara esfuerzos por lograr la suficiencia financiera en base a la austeridad y la transparencia, situación en la que además intervino la Auditoria Superior de la Federación, la cual le marcó a la institución esclarecer el uso de recursos del 2015 y del 2016, por más de 29 millones de pesos por pagos no procedentes de nómina y conceptos no incluidos en el acuerdo con la federación, situación en la que los sindicatos –enconados con Serna por su intención de concretar la Reforma al Sistema de Jubilaciones y Pensiones-, aludieron al uso de gastos superfluos del presupuesto como pago de edecanes y contratación de espacios.

En ese 2017, a finales de septiembre el rector advirtió sobre la insolvencia financiera para realizar los pagos de salarios a partir de octubre, en un escenario similar al que se repite en este 2018, ante lo que los gremios acordaron realizar un paro de brazos caídos que inmovilizó parcialmente las actividades en la institución y que enfrentó la dura crítica de los lideres Eduardo Tena Flores, del SUEM, y Gaudencio Anaya, del SPUM, quienes recriminaron a Serna malos manejos administrativos y generar una “crisis artificial”, como lo definió Tena, quien encabezó marchas en su contra donde las mentadas de madre al rector fueron la tónica, siendo hasta los primeros meses del 2018 cuando se regularizaron los pagos.

Desde el inicio del año actual, Serna abandonó su empeño por la reforma a pensiones y jubilaciones para congraciarse con los sindicatos, quienes paulatinamente abandonaron las críticas sobre la mala gestión” y acordaron la gestión conjunta por recursos con la autoridad universitaria. En mayo de este año, en un acuerdo publicado en varios medios, SPUM, SUEUM y la Rectoría se comprometieron a mantener las actividades universitarias sin movilizaciones o paros ante la falta de pagos que, como en el 2017, ocurrió a partir de octubre.

Justo un día después del 8 de mayo del 2018, aniversario del natalicio del libertador Miguel Hidalgo y Costilla, quien fuera rector del Colegio de San Nicolás, alma mater de la UM, los legisladores anunciaron la intención de llevar a cabo la reforma propuesta a Serna, sin la consulta a la comunidad, situación que obligó a la Rectoría a encabezar una marcha hacia el Congreso para reclamar a los diputados la intromisión en la autonomía universitaria al igual que plantear la exigencia de un presupuesto oportuno y suficiente para la institución. No obstante, los legisladores llevaron a cabo la reforma, con su publicación el 24 de junio de este en el Periódico Oficial del Estado, tema en el que se concretaron varias situaciones de riesgo para la UM, como el eliminar en su primer párrafo el carácter de institución descentralizada del estado, al igual que condicionar la asignación presupuestal a la matrícula y a la disponibilidad de recursos en la administración pública estatal, tema en el que tanto la Rectoría como los gremios señalaron que acudirían a la justicia federal e interpondrían amparos, mismos que fueron rechazados presuntamente por su inconsistencia.

Serna prácticamente, al igual que los liderazgos sindicales, se enfilaron desde mediados del 2018 a conseguir los recursos ante las secretarías de Hacienda y Crédito Público y de Educación Pública, gestiones que hasta el final del sexenio de Enrique Peña Nieto, el primero de diciembre pasado. Incluso, antes del cambio de mando en el gobierno federal, desde el primero de julio, cuando los votos de 30 millones de electores votaron por Morena y Andrés Manuel López Obrador, Serna y los sindicatos empezaron a manejar el discurso de acudir con el equipo de transición para consolidar el apoyo a la UM en cuanto tomaran posesión, situación que en su momento le fue criticada a Serna quien en el periodo de campaña se opuso a que los aspirantes presidenciales visitaran la institución y que incluso lesionó su relación con el mandatario Silvano Aureoles Conejo, quien en entrevistas reprochó “privilegios” a funcionarios además de pedirle “someter” a los sindicatos, y, en voz del secretario de Finanzas, Carlos Maldonado Mendoza, incluso el gobierno planteó que no había débito alguno con la Universidad que reclamar, durante la segunda marcha organizada por el rector en reclamo de recursos.

Lo cierto es que hasta la fecha, el gobierno de AMLO ha planteado convenios con las 10 universidades en situación financiera crítica, de los que se desconoce los términos en que se establecerán, y se logren los recursos extraordinarios necesarios para que solventen sus compromisos con trabajadores en este fin de año, aunque éstos no se han concretado.

El discurso de Serna en contraste con el escenario de dificultad, ha sido reiterar los logros alcanzados en su administración, como alcanzar el séptimo lugar a nivel nacional en calidad académica, haber creado cuatro nuevos nodos a distancia en el interior del estado, avanzar en el reconocimiento de los posgrados de calidad por el Conacyt e incrementar la matrícula, entre otros.

Serna ejerce sus últimos días como rector, entre gestiones en la Ciudad de México y una elección de su sucesor que, se espera, pueda ocurrir incluso en esta semana o bien en el periodo vacacional decembrino, en un cierre donde subestimó los llamados de varios consejeros universitarios, profesores y alumnos, por acotar las funciones de la Comisión de Rectoría y dejar en la comunidad la decisión de definir al representante de la UM, así como reabrir el caso de nueve estudiantes expulsados y cuya suerte queda en vilo pese a que ofreció que el Consejo Universitario abordaría el caso.

19 diciembre, 2018
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