Revoluciones


Los P´urhépecha en la Revolución Mexicana

Pável Uliánov Guzmán / @PavelUlianov

Morelia, Michoacán.- Los p’urhépecha han participado cuantitativamente y cualitativamente en la mayoría de los grandes procesos sociales de nuestro país, durante el periodo revolucionario no fue la excepción, la principal causa de su intervención, fue la milenaria búsqueda de restitución de tierras y la defensa de sus recursos naturales.

En 1891 comenzó en Michoacán un periodo de gobierno que duraría 20 años y 3 meses de Aristeo Mercado, su política económica fue promover las inversiones extranjeras, en la cuestión agraria se incrementó la privatización de la tierra. Su gobierno se caracterizó por la entrega de las riquezas naturales a empresas extranjeras, lo que generó mano de obra barata y la explotación brutal del campesinado y del indígena.

Las cuatro regiones p´urhépecha: la meseta, el lago de Pátzcuaro, la cañada de los once pueblos y la ciénega de Zacapu en el periodo prerevolucionario. Comprendía el 11.2% del territorio michoacano. La región fue de gran interés para los inversionistas pues poseía tierras de riego y de temporal, abundante agua y una extensa serranía.

Durante el porfiriato se despojó de tierras, aguas y bosques a las comunidades p’urhépecha. Ello profundizó la pobreza y explotación que había para las comunidades originarias, lo que posibilitó al empezar el movimiento armado de 1910, que varios p´urhépecha se levantaran en armas en contra de los hacendados o tenedores de los bosques que les pertenecían. De ahí que, diferentes líderes de las regiones p’urhépecha, buscaran recuperar lo que les habían arrebatado los extranjeros, particularmente sostuvieron históricamente la devolución de tierras y la defensa de los bosques.

Bajo este contexto, Los brotes revolucionarios que se dieron en la meseta p´urhépecha estuvieron fuertemente vinculados al problema de la explotación maderera. A finales del mercadísmo operaban en esa región varías agrupaciones extranjeras, siendo una de las más brutales La Compañía Industrial de Michoacán S. A. dirigida por el gringo Santiago Slade.

Los abusos de las empresas madereras propiciaron la protesta de los comuneros. En la población de Cherán, Federico Tapia, fue asesinado por haberse opuesto a que fuera celebrado un contrato leonino de arrendamiento con La Compañía Industrial de Michoacán mandado asesinar por el gobernador Aristeo Mercado.

A medida que el problema maderero se agudiza, fueron surgiendo líderes que retomaron los propósitos reivindicativos de los comuneros. Así Eutimio Díaz originario de Paracho luchaba a lado de los comuneros de Nurío, Nieves Cardiel con su Partido Agrarista Mexicano a favor de los de Cheranátzicurin y Félix C. Ramírez en la defensa de los bosques de Paracho.

En lo que se refiere a las regiones Lacustres de Zacapu, Pátzcuaro y La Cañada, las demandas giraban en torno a la devolución de las tierras, ya que las grandes haciendas, como la de Cantabria, Bellas Fuentes, Buenavista, Huiramba, San José Huecorio, Cantabria, entre otras, acapararon tierras, sustituyendo el cultivo tradicional de subsistencia, por el de exportación comercial, provocando severas crisis de maíz como la de 1908 y 1910. Además, la hacienda absorbía una gran diversidad de recursos naturales, como pastizales, ríos o manantiales y extensas zonas de bosques.

Al estallido de la Revolución, En Michoacán había un descontento general, sobre todo por la expansión del ferrocarril, pues a su paso usurpaban terrenos comunales, destruían los bosques para fabricar rieles y sometían a los campesinos despojados como asalariados, alterando su forma de vida y la convivencia tradicional.

El levantamiento de los indígenas y campesinos en Michoacán, como en todos los estados de la república se dio por la promesa que hizo Madero de devolver las tierras usurpadas. Entre los líderes p’urhépecha que participaron en la revolución. se encuentra Juan C. De la Cruz de la comunidad de Tarejero, quien el 20 de noviembre de 1910 sale con varios hombres de su pueblo para luchar en las filas maderistas, participaron en diversos combates en Tiripetío y Acambaro, al licenciarse radicaron en Tarejero en donde lucharon por la devolución de tierras.

Otro líder p´urhépecha fue Casimiro López Leco originario de Cherán, mismo que para septiembre de 1913 comandaba una fuerza de 150 hombres, cuyo propósito era desalojar a La Compañía Industrial de Michoacán de la explotación de los bosques de la Meseta, posteriormente logró vencer a las huestes de Inés Chávez, perdonándole la vida. También participaron en la revolución los p´urhépecha Severo y Félix Espinoza de Tiríndaro, Eluterio Serrato, Gabino León y Salvador Espinoza de Naranja y Ernesto Prado de Tanaquillo, entre muchos otros.

En general se puede establecer que en las regiones p’urhépecha los primeros levantamientos fueron maderistas, pero al no obtener lo prometido, se volvieron zapatistas o villistas y posteriormente constitucionalistas. Sin embargo, las bases de los ejércitos revolucionarios, sea cual fuere su afiliación, lucharon constantemente por demandas sociales y agrarias. Al final, inspirados profundamente por el zapatismo exigieron la restitución de la tierra a los primeros gobiernos constitucionales.

9 septiembre, 2014
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