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El Paricutín; festejo en medio de un enjambre sísmico

A 81 años del nacimiento del Paricutín en la región purépecha del estado de Michoacán, la actividad volcánica y el riesgo civil siguen latentes. A pocos kilómetros de distancia y con influencia de riesgo sobre las mismas poblaciones, el pico de Tancítaro mantiene intensa actividad volcánica.

Si bien el Paricutín no presenta actividad volcánica ni presenta riesgos de reactivarse al ser un volcán monogenético, su vecino, el pico de Tancítaro ha registrado más de 5 mil sismos que oscilan en magnitudes 3 y 4 en poco más de 4 años.

Si bien los sismos no han dejado daños a estructuras o sociales, los especialistas advierten sobre el latente riesgo de que se active el estratovolcán o incluso, que nazca un nuevo cono volcánico en la zona donde convergen decenas de comunidades indígenas.

La doctora Patricia Alarcón Chairés, especialista en gestión de riesgos y directora del laboratorio de Ensayo Sísmico de la Universidad Michoacana, advirtió sobre el riesgo al que se enfrentan 10 demarcaciones.

Los sondeos de los acelerógrafos instalados en la zona revelaron que la actividad magmática se “corrió horizontalmente” debajo del pico de Tancítaro. Si bien lo anterior representa un respiro en términos de una nueva erupción, el riesgo de que la lava salga a través de un nuevo cono es cuestión de probabilidad.

La actividad magmática se registró a profundidades de entre los 2 mil y los 5 mil metros de profundidad, dicha medida en términos geológicos representa una delgada capa que tarde o temprano terminará por sucumbir a los efectos del magma.

“Cuando el magma es empujado por la subducción empieza a desplazarse verticalmente pero cuando encuentra roca fracturada o algún estrato o debilidad se desplaza horizontalmente. El magma se corrió horizontalmente. Cuando el magma es empujado por la subducción, empieza a desplazarse verticalmente, pero cuando encuentra roca fracturada o algún estrato o debilidad, se desplaza horizontalmente”, manifestó.

En términos de probabilidad y estadística, el nacimiento de un nuevo volcán en la zona purépecha del estado es una realidad. Por lo anterior, exhortó a las autoridades de la región, estado y federación a que se trabaje en los programas de gestión de riesgo y de educación a la ciudadanía.

Nuevo San Juan Parangaricutiro, Tancítaro, Peribán, Uruapan y los Reyes son los municipios que se encuentran directamente expuestos a la intensidad de la actividad volcánica del pico.

A decir de la especialista, los fenómenos sísmicos generados por la placa de Cocos en septiembre del 2022 incidieron en incrementar la actividad volcánica de la región Purépecha.

“Es probable que se forme un nuevo volcán en la zona. En cuanto a Tancítaro es un estrato volcán que quiere decir que sus estratos se han formado en diferentes momentos, tiene 500 años de haber hecho erupción y sigue presentado actividad”, señaló.

Datos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha confirmado que prácticamente todo el territorio de Michoacán se encuentra influenciado por los efectos de la actividad volcánica; al menos 81 de 113 municipios michoacanos, se encuentran en zonas de intensa actividad volcánica.

Al igual que en otros fenómenos naturales, tanto la población como autoridades locales desconocen el riesgo latente al que se enfrentan al permitir la generación de asentamientos urbanos, rurales, así como la proliferación de actividades económicas.

A decir de los especialistas, en Michoacán, el riesgo volcánico, se han sumado a la vulnerabilidad social, lo que ha generado un caldo de cultivo, en donde únicamente falta un fenómeno sismológico o volcánico para ver devastación.

Se tiene registro de 1 mil 200 volcanes del campo Michoacán-Guanajuato que están desarrollados, de los cuales en su mayoría tienen alrededor de un millón de años.

El Paricutín, el volcán más estudiado

El 20 de febrero de 1943, Dionisio Pulido, un campesino de la región, se encontraba trabajando la tierra en las cercanías del pueblo Paricutín, cuando de pronto esta empezó a temblar, se abrió la tierra y empezó a emanar un vapor espeso, fue cuando un estruendo que casi le dejaría sordo le hizo correr hacia su poblado, donde alertó el peligro.
En cuestión de días, el gobierno del entonces presidente Manuel Ávila Camacho informó a la opinión pública el resultado de las primeras investigaciones; el nacimiento de un nuevo volcán.

En cuestión de semanas, geólogos y vulcanólogos arribaron de todas partes del mundo para estudiar por primera vez en la historia el nacimiento de un cono volcánico. Lo anterior, le valió para ser considerado como el volcán más estudiado del mundo.

La duración de la actividad de este volcán fue de 9 años, 11 días y 10 horas. La lava recorrió unos 10 kilómetros en este lapso de tiempo. Si bien no hubo víctimas humanas, dado que hubo suficiente tiempo para desalojar a toda la población. El volcán sepultó dos poblados, Paricutín y San Juan Parangaricutiro, llevándose con él dos comunidades de cientos de años de antigüedad.

20 febrero, 2024
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