Derechos Humanos


En El Rosario, los días sin Homero…

El clima es duro en estos días; nubes grises y bajas acompañadas de vientos helados recorren la mayor parte de Michoacán y la zona alta del oriente del estado no es excepción. El lunes 3 de febrero es “puente” y es un día Inhábil; en el municipio de Ocampo, los turistas comienzan a subir rumbo al Santuario del Rosario desde temprana hora, sin importar el clima. La rutina en la “casa” más grande la Mariposa Monarca parece realizarse sin fallas; estacionamientos llenos, gente desayunando y tomándose fotos, niños cuidando carros y los negocios de comida con fogones a todo lo que da. En el pueblo, debajo de la entrada al santuario, los caballos pastan normalmente con un fondo de la montaña reforestada y cultivada: un hombre enciende un cohete por una celebración religiosa.

Los turistas llegan y no preguntan nada, solo se toman fotos y caminan rumbo al sendero de la monarca. No preguntan por las noticias de días pasados; no preguntan por Homero Gómez y mucho menos por Raúl Hernández.

Este ultimo, un guía de turistas en la biosfera originario de Angangueo y encontrado asesinado a golpes el 1 de febrero después de estar casi 4 días desaparecido. Un día después de su hallazgo, fue sepultado a temprana hora en el panteón de su pueblo. Por la tarde, un familiar lloraba en la tumba de manera solitaria, platica que no sabe que pasó y ni siquiera por qué le hicieron eso a Raúl. “ ni debía dinero”, comenta mientras se quita su gorra. Entre oídas se escucha que fue visto el 27 de enero en una parada de autobuses donde aguardan los guías de turistas, ahí llegó una camioneta “tipo turista” y se lo llevó. No saben nada más.

En el Rosario, la noticia enrareció el ambiente, apenas sepultaban al activista Homero Gómez cuando otra persona relacionada con la mariposa monarca había sido asesinada también. “Algo raro pasa”, comenta un ejidatario. Sin embargo, mientras trascurre el día “de puente” los visitantes atiborran el santuario y suben entre el frio y el viento para conocer al lepidóptero viajante. Algunos saben que es un día frio y las mariposas no vuelan, solo descansan en los Oyameles a una distancia lejana, ya que las autoridades del santuario acordonan para evitar que los turistas molesten a las monarcas. Durante el recorrido, se observan guías trabajar de manera normal, con miradas extraviadas de repente; ya sea por el frio o ya sea por el miedo.

El ambiente se respira con incertidumbre por parte de los pobladores, ejidatarios y trabajadores; Gómez Gonzales era una pieza medular en el funcionamiento de todo el santuario. Incluso, en la parte final del recorrido, por donde bajan los caballos y enclavado en un pinar; una pequeña quebrada dividida por un rio muestra el ultimo terreno que Homero compró y utilizaría para reforestar. Un pequeño vivero se observa y su hermano Marco Antonio Gómez confirma que era de él y que así era su forma de trabajo: “ Eso hacía Homero, compraba tierras de cultivo y las reforestaba”.

Siguiendo el sendero, se observa todo el pueblo y parte de la sierra, un joven de lado carga un caballo con la poca madera que se deja sacar de ahí y que sirve para el fogón. Gran parte de la reforestación del bosque se puede mirar desde ahí.

Al final del recorrido, los turistas bajan sonrientes, otros enojados por la falta de vuelo de la monarca, pero Marco Antonio ase da un tiempo para persignarse en el altar a la Virgen del rosario que hay en el lugar.

La incertidumbre acecha al ejido, y para algunos de los 256 ejidatarios que componen la zona, la organización es lo que los sacará adelante ante los problemas y dificultades que les ocasiona la perdida de Homero Gómez.

 

 

4 febrero, 2020
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