Opinión 3.0


Genaro Vázquez Rojas, 1930-1972. La vida de un activista por la transformación social

Pavel Alejandro Castañeda Hernández*

 

Genaro Vázquez Rojas nació el mes de julio de 1930, en un municipio aislado de la Costa Chica de Guerrero. Allá se llegaba en esa época con grandes dificultades de transporte.Al igual que otras cabeceras municipales en la región, San Luis Acatlán era y sigue siendo, un centro comercial donde pueblos de los alrededores pueden intercambiar y comprar bienes y servicios.

Establecido desde hace cientos de años, funciona allí unviejo sistema de explotación, basado en una desigualdad de oportunidades entre ciertos grupos de habitantes de la cabecera municipal respecto a la mayoría de los pobladores de los pueblos aledaños. Estos pueblos, muchos de ellos originarios, siguen viviendo bajo condiciones que los condenan a obtener un ingreso injusto por su trabajo, ya que intermediarios y compradores de las cabeceras en la región, tienen a su favor una estructura política, económica y cultural que favorece la desigualdad. Es ese un aparato centenario dedicado a extraer la fuerza de trabajo y las riquezas naturales de pueblos como el Na savi y el Mepha´a.

Aun así, a pesar del ambiente de aislamiento y desigualdad, debido sobre todo al interés de su padre, Genaro se formó en las escuelas públicas que entonces siguieron la corrientellamada Educación Socialista. En especial en las aulas de la primaria que funcionaba en su pueblo. Como buen observador, Genaro aprendió desde pequeño sobre la desigualdad, la explotación y, también, sobre la lucha organizada. Su mismo padre lo introdujo, según sus propias palabras en las organizaciones y las luchas campesinas. De allí que su formación fuera siempre dual: en el campo y en la ciudad. En el campo, por su apego a su terruño, a donde siempre regresaría. En la ciudad por su militancia en las luchas estudiantiles y magisteriales en la capital del país.

De su infancia en su pueblo natal, Genaro aprendió a distinguir las necesidades de los pobladores de las zonas rurales. Más adelante, hacia 1945, migraría a la Ciudad de México, apoyado en el sistema de internados escolares que existía en la época, heredado de las conquistas populares de la Revolución Mexicana y que, poco a poco, los gobiernos liberales han tratado de destruir. De allí pasaría un tiempo por la Facultad de Leyes de la UNAM de donde, se presume, salió por problemas derivados de su activismo político. Lo anterior en una época en que dicha universidad profesaba los ideales liberales, muy en contraposición de las corrientes «socialistas» en otros ámbitos educativos.

​En la primera mitad de los años 50´s ingreso a la Escuela Nacional de Maestros, donde destacó por su capacidad organizativa, creando organismos culturales como el «Ateneo Ignacio Manuel Altamirano», dedicado a promover la lectura y el debate. Producto de su activismo, dicen los testimonios de sus compañeros de entonces, el llamado Consejo estudiantil daría «un vuelco de 180 grados». Allí, en calidad de líder y estudiante, le tocaría vivir la huelga de 1956, iniciada en el Politécnico y extendida por otras escuelas y universidades de la capital y del país.

Más tarde, ya como graduado de la Escuela Nacional de Maestros, se integraría a las luchas magisteriales, que en ese entonces eran lideradas por un paisano suyo: Othón Salazar Ramírez, y que además, coinciden con la época de grandes movimientos obreros, como el ferrocarrilero. En 1959, funda junto a otros guerrerenses radicados en la capital de país, la Asociación Cívica Guerrerense (ACG), con la intención de influir en la política de su estado. Esa organización se convertiría, con el pasó de unos pocos meses, en la organización política más importante de Guerrero, al menos hasta 1963, cuando la represión va replegar a sus militantes y a convertirla en una organización proscrita y clandestina.

​En el año de 1960, cuando estudiantes y habitantes de Chilpancingo, capital de Guerrero, inician una lucha contra el entonces gobernador del estado, la ACG se va encargar de organizar y multiplicar las protestas en prácticamente todas las regiones guerrerenses. Ese año terminaría con una masacre de ciudadanos en Chilpancingo que, al mismo tiempo, marcaría el fin del régimen de este gobernador, quien ha pasado a la historia como un político déspota y sanguinario. Su caída va enmarcarse en la figura jurídica de la «desaparición de poderes» dictada por el Congreso de la Unión a principios de 1961. Se presenta entonces un escenario inédito para el México de entonces, donde existe, por un lado, un partido de gobierno (PRI) desorganizado y desacreditado y, por otro, una ACG con creciente prestigio yque cuenta con la presencia de un líder carismático y de legitimidad indiscutible, Genaro Vázquez Rojas.

​Ante la desaparición de poderes, los ya conocidos como cívicos van a constituir, en la mayor parte de los municipios,los llamados «Consejos Populares» que tomaran en sus manos los gobiernos provisionales, hasta las elecciones extraordinarias programadas para finales de 1962. Al gobernador interino, un profesionista guerrerense nombrado por el partido de gobierno, se dice que «no le quedó más remedio que respetar la autoridad de los consejos«, ante el evidente desmoronamiento del PRI en el estado.

​La elecciones convocadas para 1962 se van a realizar enun clima de guerra sucia en contra de los cívicos, pues la debilidad del PRI en el estado era severa pero, también momentánea. Con el apoyo de su fuerza política a nivel nacional, así como con el apoyo de los medios de comunicación locales y de la elite político-económica de las distintas regiones del estado, el partido de gobierno se reorganizó para salir victorioso en una de las más cuestionadas elecciones estatales de su historial político en el país.

​Es importante decir que la decisión de participar en esas elecciones fue tomada por la mayoría de los delegados de la ACG, en la convención estatal de 1962, donde destaca la advertencia del presidente de la misma, nuestro personaje principal, quien advirtió a los cívicos que el triunfo sería nulo para el partido gobernante. Y eso se adelantaba con certeza cuando semanas antes de las elecciones, el registro solicitado por la ACG para convertirse en partido político estatal, les fue negado.

​Y así fue, a sangre y fuego la élite política defendió sus privilegios y sacó de la legalidad y el juego democrático a los conocidos como cívicos, alegando que se habían convertido en unos agitadores subversivos, «cívico-locos». En Iguala la vieja historia de los «zafarranchos» cobraría la vida y la libertad de multitud de cívicos y simples civiles a finales de diciembre de 1962. Acto sangriento con el cual se inaugura formalmente la época de persecución y hostigamiento abierto a los militantes de la ACG. Entonces Genaro es acusado de múltiples delitos y obligado a vivir en la clandestinidad. Sin embargo, la lucha política no va terminar allí, entre 1963 y 1966, los cívicos van a organizar a campesinos de todas las regiones del estado: trabajadores de la copra, el café y el ajonjolí y se van a crear organismos paralelos a las obsoletas organizaciones oficialistas que se ocupan de sus asuntos de interés laboral y económico. Se van a promover también los «comités de autodefensa» en diversos municipios, un asunto que nos recuerda a las policías comunitarias de nuestros días.

​El encarcelamiento de Genaro, a principios de 1966,responde a ese activismo político pero, también a su vínculo con el Movimiento de Liberación Nacional, afuera de cuyas oficinas, en la Ciudad de México, es detenido para luego ser trasladado a la cárcel de Iguala.

​En el Guerrero de 1966 a 1968, periodo de encarcelamiento de Genaro, las cosas no cambian mucho ymuestra de ello es que en mayo de 1967, luego de una brutal respuesta de las fuerzas policiacas a las demandas de un grupo de profesores y padres de familia que solicitabancambios en una escuela de educación básica en Atoyac de Álvarez, Lucio Cabañas Barrientos, quien como estudiante fuera dirigente cívico y secretario de Acción Juvenil de la ACG, decide emprender el camino de la lucha clandestina y armada. La toma de este camino tan radical está inspirado en las corrientes revolucionarias venidas desde Cuba, China y otras partes del mundo pero, también arraigado a las propias tradiciones sureñas de levantamientos populares, como el zapatismo.

​Mientras, Genaro permanece en la cárcel y la opción de unirse a estas corrientes insurgentes parece hacerse más fuerte. Afuera, viejos y nuevos cívicos irán creando los círculos de apoyo que van a facilitar su escape de la cárcel de Iguala y su permanencia en la clandestinidad, hasta su muerte el 2 de febrero de 1972.

​La transformación de la ACG, luego del ex-carcelamiento de Genaro en 1968, a una organización que abraza abiertamente la lucha armada y que promueve la instauración de una corriente llamada «marxismo-leninismo», significa al mismo tiempo, abrazar una ideologíacon cierta legitimidad internacional, en medio de una guerra de baja intensidad entre potencias, llamada guerra fría. Y,muestra también el abandono de las corrientes nacionalistas y revolucionarias heredades de la Revolución Mexicana, que parecían agotadas a los ojos de quienes por años habían abrazado la Constitución y sus leyes, esperando respuesta a sus anhelos transformadores.

*Autor del libro Genaro Vázquez y el movimiento social en Guerrero. 1960-1963. Editorial Jitanjáfora, Morelia, 2009.

2 febrero, 2020
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