Política


#MedalladeHorror Clase política besa mano del Papa y le escupe al pueblo de México

Revolución TRESPUNTOCERO

¡Terminó el acto, ya pueden quitarse las máscaras y dejar de fingir que en México no pasa nada! Durante 5 días con la visita del Papa Francisco I, los políticos mexicanos hicieron lo que están acostumbrados a hacer, aprovechar la ocasión, privatizaron al representante del Vaticano e intentaron borrar un poco de su mala imagen a través de un catolicismo falso.

Fácilmente podemos empezar con Enrique Peña Nieto, quien ha marcado a México pero no por sus buenas acciones hacia el prójimo o su preocupación por alcanzar una nación más segura, justa y pacífica, sino por envolverla en actos corruptos y constantes violaciones a los derechos humanos, ejemplo de ello, es el reciente lujoso avión presidencial, el caso de la famosa casa Blanca, la masacre cometida por elementos el Ejército en el municipio de Tlatlaya, la apertura y apoyo total a las empresas trasnacionales y nacionales, abandonando así al pueblo mexicano, o el constante incremento en estos últimos tres años de la violencia, como aseguró la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Dicho fragmento de uno de los discursos del Papa encaja perfectamente con el perfil de Peña, y claro de muchos otros gobernantes mexicanos, “la riqueza, adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos tan sólo para mí o para los míos. Es tener el pan a base del sudor del otro, o hasta de su propia vida. Esa riqueza que es el pan con sabor a dolor, amargura, a sufrimiento. En una familia o en una sociedad corrupta es el pan que se le da de comer a los propios hijos”.

Podemos seguir la lista con el actual y polémico gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, quien se ha caracterizado principalmente de convertir  la entidad en la más peligrosa del país para las mujeres, con más de 7 mil  feminicidios, problemática que simuló enfrentar con la activación de la Alerta de Violencia de Género, la cual sólo fue una cortina porque los crímenes no han disminuido y mucho menos se han erradicado; además en la entidad la violencia en general ha perjudicado a la sociedad, utilizamos palabras de Francisco cuando habla en general de la nación, donde afirma que se debe luchar por “una tierra que no tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes y niños que terminan destruidos en las manos de los traficantes de la muerte”.

Y si de situación de narcotraficantes hablamos, México se encuentra plagado de estos, hay estados donde son más visibles los grupos delictivos por el total abandono del Estado o su completa colusión con ellos, tal es el caso de Michoacán que ante la necesidad de seguridad, el propio pueblo decidió enfrentar a los grupos delictivos como los Caballeros Templarios, y por ello ha habido varios presos políticos, como el comandante Mireles, por lo que fue inaceptable que personajes como Ricardo Vallejo, hijo del ex gobernador de la entidad Fausto Vallejo, asistiera a ver al Bergoglio en Morelia, ya que ha sido acusado de tener nexos con uno de los grupos críminales más peligrosos de la región, el cual  se ha encargado de asesinar a muchas personas en el estado.

México manchado de sangre por tantas muertes, y no se salva el actual gobierno de  Chiapas, encabezado por Manuel Velasco Coello, quien ha sobresalido  por continuar una rutina de violencia contra los pueblos originarios, y permite que grupos paramilitares se encarguen de ese trabajo, por lo que fue tan hipócrita el acto de besar la mano del papa Francisco, cuando realmente escupe los pies de las comunidades indígenas en la entidad, situación que no se pudo ocultar como en la Ciudad de México, ya que el dirigente del Vaticano les pidió perdón por la decepcionante y visible exclusión a la que se enfrentan cada día.

Entre otros personajes de la política que se lucieron ante las cámaras y con Francisco I, quien se supone que debía ser tratado como jefe de Estado y no como pastor en un país que se considera laico, se encuentra la gobernadora priista de Sonora, Claudia Pavlovich; Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la Ciudad de México; la procuradora General de la República, Arely Gómez; el ex presidente panista Felipe Calderón, quien propició un Estado de violencia después iniciar su “guerra contra el narcotráfico”; Silvano Aureoles, ejecutivo estatal de Michoacán, catalogado como  el “lacayo” de Peña, y entre muchas acciones se comprometió a ser un verdugo para que la población acatara la reforma educativa y aplaudió el uso de la fuerza para lograr ese objetivo.

Así los políticos siguieron sus intereses y fueron ellos los “egoístas” que en ningún momento antepusieron al pueblo, ni realmente les importó, aunque estuvieron en primera fila y comulgaran, el discurso de esa filosofía religiosa.

20 febrero, 2016
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