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Zapata el guerrillero y la Revolución Mexicana

Pável Uliánov Guzmán / @PavelUlianov 

El inicio de la revolución mexicana cumple 105 años, la historia oficial la proyecta como un sólo proceso histórico, en el que pretende unir a enemigos y contradicciones sociales en mismo bloque, sin embargo, la guerra civil mexicana de 1910-1920, no es únicamente un movimiento unificado en armas, sino que existen por lo menos dos grandes corrientes:

a) Revolución con Dirección Burguesa. El grupo que aspiraba esencialmente a cambios políticos (sufragio efectivo, no reelección, libertad de prensa y poder político) representados por Madero, Carranza, Obregón y Elías Calles. En otras palabras, no buscaban cambiar la estructura de la propiedad territorial, ni mucho menos, la política económica.

b) Revolución Popular Social. Los grupos que anhelaban cambios sociales (reparto agrario, derechos laborales, nacionalización y legislación social) encabezados por los hermanos Flores Magón, Zapata y Villa. Buscaban cambios profundos en la propiedad de la tierra y en la política social económica.

Estas corrientes, se diferenciaban entre sí por varias cuestiones: los objetivos, los métodos de lucha, la ideología y la extracción de clase de sus figuras más representativas. En el devenir revolucionario, estos dos grandes bloques, a veces concedieron, luchando juntos contra el enemigo común, pero en no pocas ocasiones se distanciaron y lucharon entre ellos.

Bajo este marco, la revolución campesina de Zapata supo entender las necesidades reales de su tiempo histórico y promulgó su propio programa político, condensándose en el Plan de Ayala.

Emiliano Zapata Salazar (8/Ago/1879-10/Abr/1919), líder máximo del Ejercito Libertador del Sur, el noveno de diez hijos, quedó huérfano durante adolescencia, campesino y arriero, jinete domador, jefe de los sin tierra, hombre honesto llamado por sus enemigos “Atila de Morelos”, “el orangután”, “el que come carne cruda y roe huesos” “el caudillo del sur”, empero, los campesinos expresaron por medio de su proyecto político, la reivindicación agraria, poniendo entre dicho el sistema hacendario, otrora orgullo del México porfiriano.

Los zapatistas constituyeron en el estado de Morelos, una organización comunal con profundo arraigo popular, independiente del Estado y antagónico a él, basaban sus decisiones entorno a asambleas. Por medio de su organización liquidaron latifundios, nacionalizaron sin pago los ingenios azucareros, devolvieron a las comunidades las tierras robadas impunemente por siglos, restituyeron el uso de aguas, cambiaron a las autoridades locales, impusieron prestamos forzosos a los comerciantes y hacendados, y tomaron en sus manos la producción en los latifundios.

El Plan de Ayala, en apariencia sencillo, en sus puntos nodales mantiene un carácter profundamente revolucionario, pues por un lado “nacionaliza todos los bienes de los enemigos de la revolución”, es decir, de los terratenientes capitalistas, y por otro, resuelve que los pueblos campesinos entraran en posición de su tierra inmediatamente y que “las conservarán con las armas en la mano”.

En esta lógica, quienes eventualmente podían acudir a los tribunales “al terminar la revolución” son los terratenientes, mientras los campesinos mantienen la posesión de la tierra. Se revierte la juridicidad vigente, son las mismas masas las que deciden la cuestión de la tierra, con las armas en mano, mediante sus propios órganos y sus propios métodos, sin esperar leyes futuras, ni delegar en otros su poder de decisión. Al contrario de todas las leyes agrarias burguesas, incluidas las posteriores de Carranza, mismas que obligan a los campesinos a acudir a los tribunales para hacer valer sus derechos a la tierra y esperar años el fallo judicial.

La forma de lucha de los zapatistas fue la guerra de guerrillas, no mantenían por lo regular la ocupación de las ciudades, hostigaban al enemigo constantemente por medio de incursiones y emboscadas, atacaban trenes y líneas de abastecimiento, “estaban en todas partes pero los federales no los podían encontrar en ninguna”. Los soldados campesinos se agrupaban para las acciones y luego se disolvían entre la población de la cual formaban parte y los protegían, escondían el fusil y tomaban el arado. Sus éxitos esencialmente radicaron en su poderosa base de apoyo, pues en su área de influencia, la gran mayoría de los campesinos eran zapatistas y cumplían una tarea determinada: soldados, informantes, mensajeros o abastecedores.

En contraparte, el gobierno federal respondió con fusilamientos en masa, quema de pueblos, robos, tortura, leva forzosa y deportación de poblaciones enteras, esto por medio del sanguinario general Juvencio Robles.

Zapata el guerrillero, resistió tenazmente durante 10 años todos los embates militares, combatió a Díaz, a León de la Barra, a Madero, a Huerta y Carranza, únicamente pudieron vencerlo por medio de la traición. Al morir los hermanos Flores Magón, Zapata y Villa la revolución social no pudo completarse, el Grupo Sonora se incrustó en el poder y encausó la energía social hacia sus objetivos políticos, sólo retomo periféricamente algunas reformas sociales.

Zapata figura emblemática de nuestra historia, se erige como referente empírico del papel que desarrolla el individuo en la historia. Murió por defender sus principios políticos y a la postre, se convirtió en un símbolo y ejemplo del combate y resistencia de los campesinos, los indígenas y los pobres.

A 105 años del inicio de la revolución mexicana, es una verdad comprendida, que los principios de la revolución jamás se cumplieron cabalmente y por el contario, hoy por hoy estos han sufrido una involución, por lo tanto, la independencia económica, política, ideológica y social por la que murieron casi dos millones personas sigue pendiente, más aún, las condiciones de pobreza, desigualdad y explotación que dieron origen a la revolución, continúan vigentes y en espera de ser resueltas.

Finalmente, es ineludible precisar que una de las grandes enseñanzas de la revolución mexicana, radica en entender que el sujeto de la historia es el pueblo organizado, vislumbrar la capacidad de la gente para organizarse desde abajo y cambiar sus circunstancias, tal y como se hizo durante la Comuna de Morelos.

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20 noviembre, 2015
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